Cuando fui una niña, osea niña en edad,
niña real, esas "cabras chicas", de cuerpo y mente (no esos restos que aún quedan por ahí en mí); que jugaba sola y tenía una imaginación tremenda, que ya la quisiera hoy... recuerdo haber sido una pequeña llorona...sí, llorona y asustadiza; esas que les cargaba correr con el resto de los pendejos porque creía que se caería y se sacaría la cresta; y las pocas veces que recuerdo haber jugado a esas cosas de los trenes locos salía volando y terminaba en el suelo llorando; porque era debilucha, flaquita, paliducha... parecía esos niñitos flaquiiitos y pálidos que salen en las fotos de los campos de concentración, que me perdonen la comparación, pero es verdad. Y para más remate, la nana de turno que me cuidaba y peinaba en esos tiempos, parecía que le gustaba acabar con todo resto de cachirulo crespo que solía tener yo tan abundante y con ayuda del agua en exceso y un buen cepillo gordo me peinaba cual "languetiado de vaca" con un moño "pa atras"... dejandome una frente del porte del desierto del Sahara, que me tomo años cubrir un poco más con pelito cuando crecí (al menos siempre tuve más de dos dedos de frente... je!).
Así, mi imagen de niña fue de una pendeja amorosa, temerosa, timida, calladita, debilucha, delicada... una florcita que mantener en un lindo masetero lejos de todo caos... Quizás por eso, cuando era muy niña, las que fueron mis profesoras del jardin infantil o kinder (ya no sé cómo se dirá eso) me querían harto y me cuidaban, mis compañeras me querían y me tenían ternura... pero... esto sólo duró lo que dura la infancia...¿por qué, que viene después?... pues la terrible
adolescencia, esa etapa de tu vida en que algunos son divos, y otros, como yo... somos los patitos feos, los criticados, objetos de burlas, de miradas, de críticas... y envidias. Recuerdo que todo lo que en la infancia era "querible" se convirtió magicamente en "odiable", y para colmo en mi caso me tocó con cambio de colegio, de un colegio de sólo mujeres en el cual yo encontraba que por lo pendejas y brutas que eran más parecían niñitos... a un colegio mixto, donde pude notar mucho mejor la diferencia, pues sí habían niñitos. UUUUh Dios mio!... creo que debo confesarles que en aquellos fucking años sufrí de una especie de "booling" escolar; porque era la "nueva", me veia frágil ante sus ojos, me iba bien en las notas, y nunca he sido fea pero tenía algo que me caracterizaba y que hacía que me viera más niña aún: me desarrollé más tarde que las demás niñas de mi edad, asi que comprenderán que era una tabla, "nadadora" nada por aqui y nada por alla... así que es obvio que los adolescentes de mi edad en ese tiempo, los cabritos llenos de hormonas por aquí y por allá, no posaban sus ojos en mí aunque me paseara en pelota por el patio del colegio, triste, pero era mi realidad (y eso también obviamente daba penita porque a una le gustaban algunos niñitos).
Fue así, como durante esos benditos años (digo benditos porque prefiero asi...), tuve que soportar las burlas y bromas de mis lindos compañeritos, y aprender que no sacaba nada con enojarme o hacer escándalos pues aparte de que no me nacía (era enferma de callada y tímida), sólo serviría para aumentar aún más las cosas. Me guardaba todo, me las sufría en silencio, si... no fueron años lindos la verdad, pero bueno... como suelo decir porque lo creo:
"todo sirve". Uyyy recuerdo haber tenido amores no correspondidos, niñitas que me tiraban cosas, que me gritaban cosas... Francamente debo decir que el haber pasado por situaciones de ese tipo me ha hecho más humana de lo que quizás hubiese sido sin haber vivido eso, me hizo mantener los pies en la tierra y me mostró una parte poco grata de la vida desde jovencita; me hizo vivir el lado poco grato, el rechazo, las burlas, el sentirte fea, no quererte tú misma incluso, no sólo fisicamente, sino pricipalmente interiormente, rechazarte tú misma al punto de llegar a caer en el deseo de morir. Todo lo que deseabas ser se veía imposible, tu autoestima decae mucho y llega al nivel en que crees que sólo el que te vaya bien en el colegio es tu único valor. Así es como pasaron los años y la vida te va dando obviamente con su lado duro independiente de cómo te encuentres tú; si estás bien lo afrontas, ¿y si no?... tendrás que afrontarlo también... o decaes más.

Un día en que ya no podía decaer más, se me dio la oportunidad de conocer cosas nuevas para hacer algo a favor de mi persona; y lo que rechacé en un inicio, luego lo acepté, y al probar pude realmente sentir que había una forma de hacer mejor las cosas y dar un vuelco a la vida. Comence a abrir los ojitos de adolescente aun y mi vida empezó a devolverme la mano... sí, así fue. Creo que si tuviesen la posibilidad de hablar con algunas de esas personas que me conocieron en un pasado bien pasado, ellos podrían contarles lo grande de mi cambio... generalmente me pasaba en un inicio que cuando comencé a reencontrarme con gente de antaño no me reconocían, y luego lo siguiente era
"¿eres tuuu?"... no me operé nada, pero físicamente esa flacucha pálida tabloide cambió mucho; no le prendo velas a san expedito, pero sicológicamente, esa timida asustadiza sin voz, es otra mujer... asi de sencillo, la gente sí cambia, pero cuando hay medios que se lo permiten y ellos toman una desición en serio, a conciencia... y eso se logra con vivencias que te muevan el piso. Cuantas personas me decían "habla, defiéndete, alega..." pero eso no iba en mí, aún no. Y esas cosas que formaron parte de la infancia de esta dulzura fueron quedando atrás en gran parte... obviamente lo que relaté es una parte de la historia, pero es un pequeño trozo de mi historia, demostrando que todo lo que duele te hace más fuerte, que somos y soy una alumna del dolor.
Ahora que he visto a muchos de los que fueron en algun momento mis "compañeritos", puedo decir con orgullo que
agradezco el haber sido siempre una tabla, una flacuchenta; que agradezco el tenido que convivir con las críticas y las burlas encima; que agradezco el haberme hecho sentir tan humana... porque hoy mi cuerpo ya no es ese, sino uno muy deseado (y eso es genética nada más); porque hoy me importa un maldito carajo lo que digan otros de mí (total pude ver cómo cuando haces bien las cosas eres tan o más criticado que cuando las haces mal); y porque tengo la capacidad hoy de ser empática con el que no es aceptado por esta sociedad llena de estereotipos, donde ahora que me ven atractiva me dejan pasar, donde ahora cuando saben que estudio una carrera prometedora me presentan a otros, donde si no ladras te atropellan... ¿de qué estoy hablando?. Diré que
cada debilidad de tu pasado será tu fortaleza del futuro... de eso señores, estoy más que convencida, así que sigan nomás las penurias, que mientras más fuerte me haga... mejor.
Me despido. Sigan adelante; sin prejuicios por un lado, pues no saben que puede pasar despues, y sin temores por el otro, para que de verdad crezcan cada día más.
Creo que me fui en la profunda un poco, pero se dio así solito... Iba a contarles del sicópata que el otro día me llamó, pero es tan patéticamente desagradable para mí el tema que sólo les comentaré de eso cuando sepa en qué quedará todo y este imbécil sin respeto quizás esté dándole explicaciones a los señores de verde. Conmigo no se mete el muy tarado!!!.
Dulzura De Piedra.